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La problemática
viernes, 11 de septiembre de 2015
LA PROBLEMÁTICA
I
Debo sentarme
derechamente correcto
para poder comenzar
a trazar lineas
en esta libretita
que me compré
Y esperar
sentado correctamente
a que venga una rima
y se robe
mi alma
II
La poesía
se venía transformando
en un acto de fe
algo suicida
No me consideraba
"Sano mentalmente"
Si tenía que
-por obligación y necesidad-
contarle todos mis secretos
a un papel
Más aún
cuando este papel
estaba escrito hacia abajo
como una columna
como el pilar fundamental
de mi vida
III
¿Qué viene a ser
el opio del pueblo
cuando el pueblo
no sabe de placer?
IV
La poesía está en la calle
-y en los pies de quien la anda-
V
Acá no hay lodo
ni barro
con suerte hay barrio
Y es que digo suerte
porque acá
poco creemos en el horóscopo
matutino que leímos
porque nos regalaron
el diario
Al fin y al cabo
la suerte está limitada
entre setenta y ocho
cartas del tarot
¿Dónde queda
el almacén
del gato negro?
VI
El sol
ya no ilumina este pasaje
O será
que los cabros chicos
le pegaron un pelotazo
al poste de luz
El dicho es
-La seguridad mató
la niñez-
¿Cuántos balones
fueron pinchados
y reventados
aniquilados
por los pinchos
de la reja
de la casa
de la señora
de tu vecina
que te caía mal?
VII
Mejor empiezo a escribir algo
coherente
Si llevo dos horas frente al papel
y con suerte
-esa suerte de trébol-
conseguí decirles
nada
VIII
En el cementerio
ese con tumbas de pie
ese en el que los muertos
como que bailan
se dice que pillaron
un tumba abierta
Pocos creen la historia
¿Quién
-en su sano juicio-
volvería de la muerte
a vivir
nuevamente
su muerte?
IX
Escribo un poema
tan cobarde y mentiroso
que pide perdón
Llegué tarde
mi amor
La vida escapó
y como último mensaje
se escuchó un adiós
X
Tengo certeza
al declarar con plenitud
que faltan solo dos
dos segundos
para que sea necesario
ponerse el chaleco
de fuerza
Las manos me tiemblan
los ojos se desorbitan
me tiritan las piernas
se me acelera el corazón
y pienso en mi
y pienso en ti
Pienso en la vida
y la muerte
y como el final de una
me conduce a la otra
que no es más
que la meta
de la primera
Como muerto en vida
sentado frente a un libro
que no relata mi vida
tampoco la nuestra
tampoco la tuya
Muestra una disyuntiva
que se reduce
a solo tres opciones
Piedra
Papel
O tijera
XI
El barco de papel
ya se hundió
y por cierto
-es preciso aclarar-
que con los marinos dentro
XII
La cena está servida
con el vino en la mesa
con la sangre del señor
en mesa
¿Dónde empieza
el sendero
que terminó?
Pido perdón
por no poder
perdonar
Pido perdón
por perdonar
pero no saber
decirlo, señor
Y por qué me apunta
el traidor con la pistola
a la cara del loco
entre ceja y ceja
contactando la piel
¿Acaso es mi mano?
Veo que son mis dedos
los del gatillo
Veo que es mi brazo
el que sostiene el arma
Veo que es mi alma
la que se desarma
cuando el arma dispara
y se desparrama
y repara
la demencia
que no para
XIII
Como si fuese un espejo
tengo tantas dudas
veo tantas dudas
en el reflejo
-Mejor escribo-
XIV
Te pensaba tanto
que te escribí
tantos poemas
que no supe contar
Miré el árbol
con las hojas en el suelo
secas -por cierto-
Me hice el desentendido
cuando en verdad
me dolía
cuando en verdad
me duele
¿Qué es el amor
cuando pasa a ser dolor?
¿Qué es el dolor
cuando no hay amor?
Una punzada al corazón
una punzada a la locura
un ataque
-como esos de media noche-
de madrugada
en los cuales
el único antidoto
es repetirte
y mirarte al espejo
repitiendote
no estoy loco
no estoy loco
no estoy loco
no estoy loco
no estoy loco
Acá la problemática
viene a dar rienda suelta
a esa cordura
Te pregunta
Piedra
Papel
O tijera
Pareciendo que es lo peor
te das cuenta que no lo es
porque no estás loco
pero yo
pero Juan de la Ribera
Si, se volvió loco.
XV
Cachipún
Enrique Soto Muñoz. Viernes, 11 de septiembre, 2015.Publicadas por J. de la Ribera a la/s 10:48 p.m. | 0 comentarios | Enviar esto por correo electrónico BlogThis! Compartir en X Compartir en Facebook |
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Gato con botas
lunes, 29 de junio de 2015
GATO CON BOTAS
I
Consígueme una mula
para tirar este corazón
a la basura
II
¿A qué hora
pasa el carro
de la basura?
-No sé,
hoy hay restricción.
III
Ya no me queda tinta
en la impresora.
No sé dónde
voy a imprimir
mis tonteras.
Camino al negocio,
al almacén
de barrio.
Entro, cuando del cielo
cuelgan avisos publicitarios
y cuando en la vitrina
está el gato negro
durmiendo
o mirándome.
Nunca pude
notar la diferencia.
IV
Si miro al cielo
y respiro pensando
qué será de ese gato,
no puedo dormir.
¿A cuánta gente
le habrá deseado
mala suerte?
-Nunca me gustaron
mucho los gatos-
Y estoy seguro
como nunca antes
que ese gato del almacén
es el culpable
de esta mala racha.
V
¿Qué se hace en reunión
de almas sin suerte?
-Se leen las cartas.
VI, mirándote.
He notado algo extraño
en tu mirada.
No sé si es que te aburriste
o simplemente,
hoy no me quieres ver.
Te cuento un chiste
-No te ríes-
Te voy a dar la mano
-Guardada en tu bolsillo-
Te invito a comer
-Estás a dieta-
Te voy a dar un beso
-Labial recién puesto-
Miro al cielo
-Gato maldito-
VII
Estoy solo
como siempre
un sábado por la noche.
Las nubes se escondieron
cuando las aves quisieron
aprender a volar.
Mis ojos se fueron
cuando mis lágrimas
quisieron derramar.
La máquina de escribir
la perdí
hace años atrás.
Y todavía no la encuentro,
es más,
la voy a ir a buscar.
VIII
Alicia
me despertó esta mañana
con un beso
en la mejilla.
Me preguntó
cómo andaba mi corazón,
si estaba sanado
si había empeorado.
Yo había dormido
dos horas
-como mucho-.
Me había quedado
hasta las cinco
de la mañana
contando los lunares
de su espalda.
Le dije:
Tienes doscientos lunares
en la espalda.
Me dijo:
No sabes contar,
son doscientos tres.
Le dije:
¿Cómo es posible?
Me dijo:
Lo sé bien,
Andrés,
el ingeniero,
los cuenta
de lunes a viernes.
Le dije:
Soy poeta,
no ingeniero.
Me dijo:
Lo noté.
-Y se fue-
IX
De nuevo
el gato me estaba
mirando.
Compré tres litros
de leche
chocolatada.
Salí a la vereda
con un frío
infernal,
-poco digo-
si hasta los bigotes
tenían escarcha.
X, ordenando.
Abrí la caja
empolvada hasta el tope
de un polvo rancio
como si llevara
cuatro años
y cinco meses
donde mismo.
-Me acordé de ti-
XI
Si el mar es azul,
profundo e inmenso.
Y te cuento,
que en el aprendí
a nadar.
¿Por qué no pude nadar
-en tu cuerpo-
con mi amor sincero?
XI
¿Te acuerdas
cuando dije que todo
sería para siempre?
Cuando el amor se acabaría
tu recuerdo viviría
en mi ser.
Que si te lloraría un mes
te recordaría tres.
Me recuerdas, tal vez.
Si me fui un día martes
a eso de las diez
tomé la micro
y en el paradero
-en un robo-
mi celular entregué.
Cuando te grité
¡Quédate!
porque tenía un regalo
para ti.
Cuando tu cabeza levanté
en la frente besé
una lágrima sequé
y te dije
Todo estará bien.
Me recuerdas, tal vez.
Me la rechazaste
y aún así
tu mano tomé.
Te abracé
por un segundo
y te tuve un mes.
Me recuerdas, tal vez.
Cuando escribí una carta
de tres planas
y un simple gracias
esperé.
Cuando me creí superhéroe
un ramo de flores
te entregué
y un simple beso
esperé.
Cuando no me contestaste
y te entendí.
-O al menos lo intenté-
Me recuerdas, tal vez.
Como yo te recordé
cuando esa caja
desempolvé
y saqué cada uno
de esos poemas
que te dediqué.
Y vi esa foto
tuya con sonrisa
que tanto guardé.
Cuando me di cuenta
que nunca te tuve
y que nunca
te tendré.
Me recuerdas, tal vez.
Como yo te recordé
-como yo te extrañé-.
Cuando sentí
que me equivoqué
que de una mujer
que no me quiso
me enamoré.
Te ha pasado, tal vez.
Sentirte rechazado
-solitario-
en un almacén.
XII
Estaba sordo
o no quería escuchar.
Salí a la plaza
y prendí un cigarrillo.
Me fumé hasta el filtro
y me levanté.
Crucé la calle-
-abrí la reja
entré-
-miré
cerré la reja-
-caminé sobre piedras
la puerta abrí-
-entré
cerré-
Subiendo las escaleras
al cielo miré
húmedo
cayéndose a pedazos
Entré a mi pieza.
estaba aún con pijama.
las luces apagué.
Y me acosté.
XIII, adiós.
Tomé unas tijeras
una peineta
o un peine
-no importa-
Tomé mi cabello
y lo asesiné.
-Sangre hasta los tobillos-
Me despedí
con un beso en la mejilla
le dije adiós a los niños
y a las niñas.
En la mesa
todo lo que podía entregar
tres cajas
de litro cada una
de la mejor leche
que vendían en el almacén.
-Chocolatada, por cierto-
XIV
Con el miedo
a flor de piel
tomé el tren.
Una señorita
de poca monta
me sonrió
le faltaban tres dientes
y un poco de amor.
Buena moza pese a todo
me miró todo el viaje
yo con un ramo de flores
marchito
y ella con un corazón
conscripto.
No cruzamos palabra
me bajé en dos estaciones
más allá
de la anterior
a la de ella.
XV, con pestillo.
Los niños duermen
no quiero que seas desubicado
aparte,
la señora del almacén
me dijo como
le coqueteas.
Ese pelo
tan largo
que tienes me apesta.
-A ella le gusta-
Si no fuera
porque iba sin lentes
no te habría entregado
mi número telefónico
hace cuatro años.
-A ella le gusté-
Si no estamos
dejemos de estar
que solo gastamos
aliento
y ya no queda aire
que respirar.
Me recuerdas, tal vez.
Era el tipo peculiar
que te sedujo con una mirada
las palabras
solo vinieron
a empeorar.
-Tú nunca leíste-
Los poemas que te entregué
y adivina
por qué lo sé:
Al final de cada poema
y de cada carta anoté
si este poema - si esta carta
terminaste
alguna vez que te pregunte
-mi amor-
¿Me recuerdas?
me responderás
tal vez.
Créeme que lo intenté
pero muchas veces
te pregunté
y respondiste
no sé.
XVI
Amor
a dónde fuiste
que me dejaste aquí
Si el mar es tierra
del barco
en el que me subí
Te buscaba cada día
detrás de cada ola
empezando
por donde te perdí
Si la locura fue cordura
viendo lo que nunca fui
te tuve pensando
en que nunca te vi
Y que fue todo mentira
tanto que pienso
que el dolor
en mi pecho
es el beso que
nunca te dí
Enrique Soto Muñoz, escrito la noche del sábado, madrugada y noche del domingo, para ser terminado la madrugada del lunes.
Publicadas por J. de la Ribera a la/s 2:33 a.m. | 0 comentarios | Enviar esto por correo electrónico BlogThis! Compartir en X Compartir en Facebook |
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Date cuenta
lunes, 23 de marzo de 2015
DATE CUENTA
Como el lápiz tiembla
Al escribir este poema
Pues la rabia es inmensa
Y las emociones despiertan
Pues el frío y la calma
De un invierno que comienza
Concuerdan con tus palmas
Frías como piedras
Las mariposas ya no vuelan
Dentro de este estómago
Quizás queden unas pocas
Que aún creen en este amor
Y cuando mi corazón llora
No te has dado cuenta
Que es por ti
-como si hubiera otra-
Matas -lentamente- cada mariposa
Que las flores ya marchitan
Que las espinas ya no pinchan
Que las hojas ya están rotas
Qué me importa que haya
Cincuenta rosas en este rosal
Si la única que quiero
Parece no querer a este zorzal
Pues no florece y deslumbra
Solo aborrece y hay penumbra
Ganas de arrancarla
Y no regalarla nunca
Pues quién merece rosa así
Cuando se le ha brindado todo
Pues quién estará ahí
Dándote algo -yo dándolo todo-
Quizás nunca fuiste rosa, quizás
Eras una estrella única, fugaz
Que pasó por mis jardines
Con solo la intención de visitar
Mi lápiz ya te conoce
Cuántos versos fueron de amor
Mi corazón no lo destroces
Date cuenta, mi amor
Que mi intención es solo una
Brindarte felicidad
Con todo
Mi amor-
Enrique Soto Muñoz, marzo de 2015. Cansado.Publicadas por J. de la Ribera a la/s 8:32 p.m. | 0 comentarios | Enviar esto por correo electrónico BlogThis! Compartir en X Compartir en Facebook |
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Donde cae la culpa
miércoles, 25 de febrero de 2015
DONDE CAE LA CULPA
Ten claro,
que mi postura no es juzgarte
solo ser parte
de tu cielo azulado
Opresor por cierto
-A gran medida-
la culpa es tuya
Sin objeciones mi señoría
Acá el perro no tiene la culpa
que le den arroz de comer
-El Pedigree es caro-
Es para el perro, no para usted.
Don José tiene la culpa
por ese bigote mal orientado
algo maltrecho
y por poco, blanqueado
¿Tanto te costaba ir
con una corbata o humita al cuello,
sabiendo que el traidor
andaría mostrando el pescuezo?
Acá el cigarro no tiene culpa
alguna de que seas maricón
Le fallaste a la palabra
-La- Mujer por ley, señor
Que evangélicos ni cuarto
menos ocho verdades
Te van quedando
puras mentiras desleales
Qué te diré cuando te vea
esos ojos de culposo
La verdad es que nada
pues nadie salva a las feas -si es que se ahogan-
Tú no te robaste el sombrero
Tú soy muy cabezón
Con suerte en la oreja te cae
Mentiroso y desleal, no creo ladrón
¿No sería mucho?
que la gente te deje solo
por ser vil comerciante
¡Vendiste a tu pueblo!
Acá el gato no tiene la culpa
el nunca ha querido
a nada ni a nadie
Está ahí, o tal vez ya se ha ido
La culpa no la tiene el enchufe
Si llegan a tocarlo húmedo
Dice explicito
NO SE CALIENTE CON SUEÑO
Acá la culpa puede que la tenga
el señor cadáver ahí sentado
Dicen los vecinos que este
vivía con ojos blancos y pies cruzados -sospechoso creo yo-
Ya pero vayámonos decidiendo
en la cárcel se ofrece futuro esplendor
es la copia feliz del edén
que te dio por baluarte el señor
Donde cae la culpa
A estas alturas
Al lago
-No le queda de otra-
El abogado está claro
que su cliente es el culpable
pero el contrato vence
el 5 de mayo
Hasta esa fecha
no sabremos nada
Solo que el señor ahí
ese mismo es el traidor
Dígale en mi nombre
que no se lo mandé a decir con nadie
que su palabra de hombre
¡Se vaya a la CONCHESUMADRE!
Enrique Soto Muñoz
Cuando la poesía tiene cosas que decir, no hay bozal que la aguante.
Ni mucho menos, perro que le ladre.
Miércoles, 25 de febrero de 2015.Publicadas por J. de la Ribera a la/s 2:19 a.m. | 0 comentarios | Enviar esto por correo electrónico BlogThis! Compartir en X Compartir en Facebook |
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Letras de un mudo
lunes, 26 de enero de 2015
LETRAS DE UN MUDO
Detrás del muro
comienza la palabra
aquella que se llena
que no es silaba
si no letra-Letra que transcurre
por oídos sordos
sentimiento para algunos
impotencia para otrosEs que no suena
cuando los árboles cantanEs que nunca se siente
cuando el otoño acabaTe extraña el mudo,
palabra
Te extraña el mundo
cuando acaba
Como cuando el sonido entra
por oídos tapados
detrás cerrando puertas
que la llave nunca se pierda
pues -si no- quedará encerrado
el sonido del silencio encadenado
Juan de la Ribera
Enrique Soto Muñoz
Cachipún.Publicadas por J. de la Ribera a la/s 2:34 a.m. | 0 comentarios | Enviar esto por correo electrónico BlogThis! Compartir en X Compartir en Facebook |
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Alta traición
domingo, 4 de enero de 2015
ALTA TRAICIÓN
Último poema en noche calurosa
La lluvia no se aparece por las calles
Se le espera hace años
Y tal vez, esta vez nos falle
Cuando logré llegar al final
de aquel arco iris
Los duendes ya corrían
y se llevaban bajo el brazo mi iris
Ciego desde entonces no veo
solo siento caricias y llantos
Mas así no lloro
mis ojos se aburrieron esperando
Baja la temperatura y chocaré
el automóvil se estrelló
Mi padre contra el parabrisas
la ambulancia a salvarle, no llegó
Mis plantas lloran la pérdida
y bailo, pues no tengo ojos
No diviso realidad al final
el arco iris se escondió tras el cerrojo
La lluvia nos traicionó
llegó cuando todos lloraban
O quizás, eran sus lágrimas
y sin ver, sobre penas caminando
me encontraba
Juan de la Ribera
Enrique Soto Muñoz
-Traicionado-Publicadas por J. de la Ribera a la/s 11:28 p.m. | 0 comentarios | Enviar esto por correo electrónico BlogThis! Compartir en X Compartir en Facebook |