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  1. Donde cae la culpa

    miércoles, 25 de febrero de 2015

    DONDE CAE LA CULPA


    Ten claro,
    que mi postura no es juzgarte
    solo ser parte
    de tu cielo azulado

    Opresor por cierto
    -A gran medida-
    la culpa es tuya
    Sin objeciones mi señoría

    Acá el perro no tiene la culpa
    que le den arroz de comer
    -El Pedigree es caro-
    Es para el perro, no para usted.

    Don José tiene la culpa
    por ese bigote mal orientado
    algo maltrecho
    y por poco, blanqueado

    ¿Tanto te costaba ir
    con una corbata o humita al cuello,
    sabiendo que el traidor
    andaría mostrando el pescuezo?

    Acá el cigarro no tiene culpa
    alguna de que seas maricón
    Le fallaste a la palabra
    -La- Mujer por ley, señor

    Que evangélicos ni cuarto
    menos ocho verdades
    Te van quedando
    puras mentiras desleales

    Qué te diré cuando te vea
    esos ojos de culposo
    La verdad es que nada
    pues nadie salva a las feas                               -si es que se ahogan-

    Tú no te robaste el sombrero
    Tú soy muy cabezón
    Con suerte en la oreja te cae
    Mentiroso y desleal, no creo ladrón

    ¿No sería mucho?
    que la gente te deje solo
    por ser vil comerciante
    ¡Vendiste a tu pueblo!

    Acá el gato no tiene la culpa
    el nunca ha querido
    a nada ni a nadie
    Está ahí, o tal vez ya se ha ido

    La culpa no la tiene el enchufe
    Si llegan a tocarlo húmedo
    Dice explicito
    NO SE CALIENTE CON SUEÑO

    Acá la culpa puede que la tenga
    el señor cadáver ahí sentado
    Dicen los vecinos que este
    vivía con ojos blancos y pies cruzados            -sospechoso creo yo-

    Ya pero vayámonos decidiendo
    en la cárcel se ofrece futuro esplendor
    es la copia feliz del edén
    que te dio por baluarte el señor

    Donde cae la culpa
    A estas alturas
    Al lago
    -No le queda de otra-

    El abogado está claro
    que su cliente es el culpable
    pero el contrato vence
    el 5 de mayo

    Hasta esa fecha
    no sabremos nada
    Solo que el señor ahí
    ese mismo es el traidor

    Dígale en mi nombre
    que no se lo mandé a decir con nadie
    que su palabra de hombre
    ¡Se vaya a la CONCHESUMADRE!




    Enrique Soto Muñoz
    Cuando la poesía tiene cosas que decir, no hay bozal que la aguante.
    Ni mucho menos, perro que le ladre.
    Miércoles, 25 de febrero de 2015.